DETERMINACIÓN DE LA PRIMERA VENTANA DE INFECTIVIDAD DEL STREPTOCOCO MUTANS EN UN GRUPO DE NIÑOS URUGUAYOS DE HASTA 36 MESES DE EDAD.
La flora microbiana que coloniza la cavidad bucal desde el nacimiento en adelante es bien conocida. Va aumentando en cantidad y complejidad a medida que aparecen superficies duras con posibilidad de adherencia. Diferentes autores han demostrado que la infección detectable con Streptococo Mutans (SM) ocurre en la mayoría de los casos por transmisión vertical de madres altamente contaminadas a sus hijos. Al período de mayor riesgo de transmisión madre-hijo, Caufield lo denominó “ventana de infectividad”, estableciendo para la primera ventana los 26 meses de edad, promedio en la población infantil estadounidense. En Latinoamérica, datos publicados indican, que esta infección se identifica más tempranamente, variando entre los 14.9 meses y los 18 meses de edad del niño. OBJETIVO - Establecer la primera ventana de infectividad para el SM en una población infantil de un centro asistencial de Montevideo, Uruguay. MÉTODO - Participarán 40 binomios madre-hijo que concurren a un centro asistencial de Montevideo, que cuenta con un servicio de atención odontológica materno-infantil. Al inicio del estudio se realizará un cuestionario, se tomarán muestras de saliva total para realizar el recuento de SM y se registrará el índice de placa microbiana visible (IPV) de la madre y de su hijo. En intervalos bimensuales se hará el recuento de SM, de las muestras de saliva no estimulada recolectadas y registro del IPV, hasta que se detecten niveles de infección con SM o en su defecto hasta los 36 meses de vida. RESULTADOS ESPERADOS - Los resultados permitirán determinar la primera ventana de infectividad para el SM, en la población objetivo, con la finalidad de optimizar la aplicación de estrategias preventivas basadas en la evidencia, en programas de salud materno–infantil. Comparar con los datos disponibles regionales e internacionales; PALABRAS CLAVE Streptococcus Mutans, Binomio madre-niño, Ventana de infectividad, Flora bucal infantil